MARIA EN PIE DE LUCHA

YA LO HABIA DICHO EN LA ULTIMA ENTRADA, PERO VUELVO A REPETIR, LES ESPERO EN:


MARIA EN PIE DE LUCHA


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martes, 4 de octubre de 2011

CRIMENES DE GUERRA EN SIRTE Y BENI WALID EN LIBIA, MIENTRAS LOS LEGISLADORES DUERMEN

Las poblaciones de Sirte y Beni Walid en Libia están siendo privadas de agua, alimentos, medicinas, electricidad, etc..
Han muerto centenares de niños y miles de personas inocentes en los últimos veinte días víctimas de bombardeos de la OTAN y de los llamados “rebeldes” entrenados y financiados través de la alianza.
LAS FUERZAS REBELDES, financiadas a través de países de la Alianza, usan artillería pesada contra la población:
ES demasiado y tristemente evidente quién comete crímenes contra la población civil. La “responsabilidad de proteger” y el concepto de “guerra humanitaria” son el eufemismo legal para proclamar un nuevo derecho, el derecho a la guerra, el derecho a atacar y destruir un país sin que medie ataque alguno por medio. Si las organizaciones supuestamente humanitarias, que están tan atentas (me refiero en este caso a Amnistía Internacional, Human Rights Watch) a denunciar supuestos abusos de los derechos humanos en países que luego son atacados se dice para proteger esos mismos derechos; si esas organizaciones callan ahora ante la obscena matanza de civiles por parte de la OTAN y los rebeldes que actúan como mercenarios al ser entrenados y financiados por la Alianza (caso de Francia), es que esas organizaciones no hacen mas que servir al aparato de acusación belicista que trata de implementar un nuevo concepto de guerra que es la mas devastador, cruel e ilegal.
Los bombardeos en áreas civiles son ya un crimen de guerra, impedir el suministro de bienes y servicios de primera necesidad a la población, es ya crimen de guerra.
Por tanto más que hacer un llamado a las “partes en conflicto” a, como he leído en un comunicado de la Cruz Roja, respetar las convenciones internacionales, se debe denunciar a quien las está contraviniendo fragantemente y exigir que se actúe verdaderamente con arreglo al supuesto mandato humanitario.
En su momento se determinará dónde está cada uno mientras se producen estos crímenes contra la humanidad.
Raimundo Muñoz

sábado, 30 de enero de 2010

INDIGNANTE LAS CONDICIONES QUE SE VE OBLIGADO A SOPORTAR EL PUEBLO HAITIANO, PARA QUE EEUU PUEDA EXPANDIR SU OCUPACION MILITAR.

Comunicado y llamamiento a la acción del International Action Center (IACenter) iacenter.org Traducido para Rebelión por Paloma Valverde*
Según las noticias recibidas, el Pentágono tiene el control absoluto del aeropuerto de Puerto Príncipe y es responsable del control de todo el tráfico aéreo. Cada vez hay más informaciones de que las organizaciones de ayuda han acusado al ejército estadounidense de “Centrar sus esfuerzos en instalar sus tropas y sacar a sus ciudadanos” [1]. Bajo el pretexto de detener el supuesto saqueo, Estados Unidos ha obligado al gobierno del presidente René Preval a aprobar medidas de urgencia para delegar el control de la seguridad en el Pentágono. La presencia militar estadounidense ha aumentado desde los 3.500 soldados de la 82º División aérea y los 2.200 marines hasta un número estimado en 10.000 tropas. Resulta indignante que el pueblo haitiano se vea obligado a soportar condiciones aún más duras para que Estados Unidos pueda expandir su ocupación militar.
Según Jarry Emmanuel, responsable de la logística aérea de la Organización World Food, “ […] Hay un tráfico diario de 200 vuelos, lo que supone una cantidad increíble para un país como Haití, pero la mayoría de esos vuelos son del ejército estadounidense. Su prioridad es controlar el país, la nuestra alimentarlo.” El 16 de enero se le denegó el permiso para aterrizar a un avión de Médicos sin Fronteras, que llevaba material médico. Después de que los vuelos de Cruz Roja fueran sistemáticamente desviados, la organización prefirió intentar entrar con camiones a través de la República Dominicana. Los periódicos han informado de que Francia, Brasil e Italia, junto con las mayores organizaciones de ayuda, estaban tan preocupados por el desvío de sus barcos que han presentado quejas formales. Los vuelos argentinos, peruanos y mexicanos que transportaban equipos humanos y material de ayuda fueron igualmente obligaron a regresar. Asimismo, se ha negado el aterrizaje a la Misión de ayuda de urgencia de la comunidad caribeña, Caricom.
Alain Joyandet, secretario de Estado para la cooperación del gobierno francés, declaró a los periodistas que había presentado una queja contra Estados Unidos por la toma del aeropuerto de Puerto Príncipe: “He presentado una protesta oficial contra Estados Unidos en la embajada estadounidense”, afirmó en el aeropuerto haitiano, después de que un avión francés, que portaba material médico, fuera obligado a regresar [2]. Después de que fueran rechazados dos aviones de ayuda franceses, Didier Le Bret, embajador francés en Haití, afirmó que el aeropuerto de Puerto Príncipe se ha convertido “[…] no en un aeropuerto para la comunidad internacional, sino en un anexo de Washington.” [3]. El 17 de enero, Hugo Chávez, presidente de Venezuela, afirmó que Estados Unidos está utilizando el terremoto de Haití como pretexto para ocupar el devastado país y ofreció enviar gasóleo. Daniel Ortega, presidente de Nicaragua, declaró que Estados Unidos se ha aprovechado del terremoto en Haití para desplegar sus tropas en el país.
Todo el mundo repite que Haití es el país más pobre y menos desarrollado del hemisferio, y es cierto, pero es debido a que el país ha sido ocupado una y otra vez por las fuerzas militares estadounidenses, motivo por el cual este despliegue de tropas estadounidenses en Haití resulta tan vejatorio. Éste, al igual que los producidos en el pasado, no ayudará a Haití. Desde 1804, cuando se produjo con éxito la primera revolución de esclavos en la historia contra los colonialistas franceses, hasta la actualidad, Washington ha impuesto continuamente sanciones, pagos de la deuda e intervenciones militares en un intento de acabar con la independencia haitiana. Estados Unidos ocupó el país desde 1915 hasta 1934 y en los últimos 20 años, ahora lo hace otra vez. En 2004, el presidente Jean-Bertrand Aristide, un presidente democráticamente elegido por el 90 por ciento de la población, fue derrocado en un golpe de estado planificado por Washington y apoyado por las tropas de Francia y Canadá. Hoy Estados Unidos impide el regreso del presidente Aristide a Haití desde Sudáfrica, donde está exiliado. Estados Unidos ha ocupado Haití bajo mando de Naciones Unidas. Seis años de ocupación de Naciones Unidas no ha hecho nada para desarrollar Haití o para mejorar su infraestructura. Por el contrario, ha provocado mayor pobreza y hambre junto con una deuda insostenible.
Es un momento importante para hacer frente a todas las formas de ocupación militar estadounidense de Haití. El movimiento de los pueblos debe exigir que el aeropuerto de Haití se utilice para los vuelos que llevan ayuda médica de urgencia, comida y agua, no tropas de Estados Unidos. Tu mensaje a los dirigentes estadounidenses, a los medios de comunicación internacionales y a los responsables de Naciones Unidas es un paso importante para apelar a la ayuda internacional y mostrar al mundo la oposición internacional a la continuada ocupación estadounidense de Haití. Envía un mensaje al presidente Obama, a los ex presidentes Clinton y Bush: “El pueblo de Haití necesita alimentos, agua y ayuda médica, no una ocupación militar”. Firma la petición en http://iacenter.org/haitipetition/ Notas: 1.- New York Times, 17 de enero de 2010. 2.- AFP, 17 de enero de 2010. 3.- The Guardian, 17 de enero de 2010 Fuente: http://www.iacenter.org/haiti/haiti-011910/ *Paloma Valverde es miembro de la Campaña Estatal contra la Ocupación y por la Soberanía de Iraq (CEOSI, http://www.iraqsolidaridad.org/)
Firma (personas y organizaciones), para detener la escalada agresiva imperialista contra América Latina y el Caribe http://www.porlapaz.info/

miércoles, 12 de noviembre de 2008

SEMILLAS MODIFICADAS GENETICAMENTE - ¿SEMILLLAS MAGICAS?

VIAJE AL CINTURON DEL SUICIDIO DEL ESTADO DE MAHARASTRA -Shankara Mandaukar - 125.000 campesinos suicidados por el fracaso de las semillas genéticamente modificadas. Escrito por: casajuntoalrio el 10 Nov 2008 - URL Permanente Shankara, campesino respetado, marido y padre cariñoso, había puesto fin a su propia vida. Menos de veinticuatro horas antes se había bebido una taza de insecticida químico al tener que enfrentarse a la pérdida de sus tierras a causa de las deudas. Se desesperó al no poder devolver una deuda equivalente a las ganancias de dos años. No pudo encontrar solución. Aún había huellas en la tierra por donde se había retorcido en su agonía. Otros campesinos le miraron –sabían por experiencia que no tenía sentido intervenir- cuando se dobló sobre la tierra, gritando de dolor y vomitando. Gimiendo, se arrastró hasta un banco situado en el exterior de su sencillo hogar, situado a unas 100 millas de Napgur en la India Central. Una hora después, ya no se oía ruido alguno. Había dejado de respirar. A las cinco de la tarde de un domingo, la vida de Shankara Mandaukar se apagó. Cuando los vecinos se reunieron para rezar alrededor de la casa familiar, Nirmala Mandaukar, de 50 años, les contó cómo volvió a todo correr de los campos para encontrar muerto a su marido. “Era un hombre afable y cariñoso”, dijo llorando suavemente. “Pero ya no podía más. La angustia mental era demasiado grande. Lo hemos perdido todo”. La cosecha de Shankara fracasó durante dos años seguidos. Desde luego, el hambre y la pestilencia forman parte de la antigua historia de la India. Pero la culpa de ha muerte de este respetado campesino la tiene algo más moderno y siniestro: los cultivos genéticamente modificados (GM). A Shankara, como a millones de campesinos indios, le habían prometido anteriormente insólitas cosechas e ingresos si dejaba de cultivar con las semillas tradicionales y en su lugar plantaba semillas GM. Pero las cosechas fueron un fracaso, y no le quedaron más que fuertes deudas y ningún ingreso. Por eso Shankara se convirtió en uno de los 125.000 campesinos que se estima se han quitado la vida como consecuencia de la despiadada campaña que ha convertido a la India en un campo de pruebas de los cultivos genéticamente modificados. La crisis, denominada por los activistas el “Genocidio del GM”, se puso recientemente de relieve cuando el Príncipe Carlos afirmó que la cuestión del GM se había convertido en una “cuestión moral global” y que ya era hora de poner fin a su imparable marcha. Hablando a través de vídeo-conferencia en la capital india, Delhi, enfureció a los dirigentes de las compañías dedicadas a las biotecnologías y a algunos políticos al condenar “la tasa verdaderamente atroz y trágica de suicidios de pequeños campesinos en la India, producto… del fracaso de muchas de las variedades de cultivos GM”. Poderosos grupos de presión GM y prominentes políticos se han alineado contra el Príncipe, afirmando que las cosechas genéticamente modificadas han transformado la agricultura de la India, proporcionando mayores cosechas que nunca. El resto del mundo, insisten, abrazará ese “futuro” imitándoles. Entonces, ¿quién dice la verdad? Para averiguarlo, viajé al “cinturón del suicidio” en el estado de Maharashtra. Lo que me encontré fue tremendamente inquietante, con graves implicaciones para los países, incluido el Reino Unido, que hacen preciso debatir si al permitirse la plantación de semillas manipuladas por los científicos no se están violentando las leyes de la naturaleza. Las cifras oficiales del Ministerio indio de Agricultura confirman efectivamente que, conformando una crisis humanitaria inmensa, más de 1.000 campesinos se quitan aquí la vida cada mes. Gente sencilla, rural, que se está quitando la vida agonizando lentamente. La mayoría ingieren un insecticida, una cara sustancia que les prometieron no necesitarían cuando les coaccionaron para plantar los caros cultivos GM. Al parecer, muchos están masivamente endeudados con los prestamistas locales, habiéndose endeudado hasta las cejas para poder comprar esas semillas GM. Los expertos que están a favor de los GM afirman que es la pobreza rural, el alcoholismo, las sequías y las “preocupaciones agrícolas” las razones de esa horrorosa cantidad de víctimas. Pero como descubrí durante un viaje de cuatro días a través del epicentro del desastre, esa no es toda la historia. En un pueblecito que visité, 18 campesinos se habían suicidado después de que se los tragaran las deudas de los GM. En algunos casos, las mujeres se habían hecho cargo de las granjas de sus maridos muertos, sólo para acabar matándose ellas también. Latta Armes, de 38 años, bebió insecticida cuando sus cosechas fracasaron, dos años después de que su marido desapareciera cuando las deudas GM le desbordaron. Dejó a un hijo de diez años, Rashan, al cuidado de familiares. “Llora cuando piensa en su madre”, dijo la tía de la fallecida, completamente desmoralizada, sentada a la sombra cerca de los campos. Pueblo tras pueblo, las familias cuentan cómo han ido endeudándose después de que les convencieran de comprar semillas GM en vez de las tradicionales semillas del algodón. La diferencia de precio es escandalosa: 10 libras [*] por 100 gramos de semillas GM, comparado con lo que cuestan las semillas tradicionales: menos de 10 libras por mil veces la cantidad anterior. Pero los vendedores de los GM y los funcionarios del gobierno habían prometido a los campesinos que esas eran unas “semillas mágicas”, que producían mejores cosechas libres de parásitos e insectos. En efecto, en aras a promocionar el consumo de semillas GM, en muchos bancos de semillas del gobierno se prohibió la venta de las variedades tradicionales. El gobierno indio, desesperado por escapar a la devastadora pobreza de los años posteriores a la independencia, estuvo de acuerdo en permitir que los gigantes de las nuevas biotecnologías, como el líder del mercado estadounidense Monsanto, vendieran sus nuevas creaciones en semillas. A cambio de permitir que las compañías occidentales accedieran al segundo país más poblado del mundo, con más de 1.000 millones de personas, el Fondo Monetario Internacional concedió préstamos a la India en las décadas de los ochenta y los noventa, ayudando así a lanzar una revolución económica. Pero mientras ciudades como Mumbai y Delhi han avanzado mucho, las vidas de los campesinos han retrocedido hasta la Edad Media. Aunque las zonas de la India en las que se han plantado semillas GM se han duplicado en dos años –hasta alcanzar los 17 millones de acres [**]-, muchos granjeros han pagado un precio terrible. Lejos de ser unas “semillas mágicas”, las variedades de plantas de algodón GM a prueba de pestes han sido desvastadas por unos gusanos que atacan los capullos y que son un parásito voraz. Tampoco les dijeron a los campesinos que esas semillas requerirían el doble de riego. Y esto ha acabado siendo una cuestión de vida o muerte. A causa de la sequía sufrida durante los últimos dos años, muchos cultivos GM se atrofiaron y murieron, dejando a los campesinos con deudas agobiantes y sin medio alguno para poder pagarlas. Al haber pedido préstamos a los prestamistas tradicionales a intereses abusivos, cientos de miles de pequeños granjeros se han tenido que enfrentar a la pérdida de su tierra al fracasar las caras semillas, mientras que los que aún podían luchar se enfrentaron a una nueva crisis. En el pasado, cuando las cosechas fracasaban, los campesinos podían aún salvar las semillas y volverlas a plantar al año siguiente. Pero con las semillas GM no se puede hacer eso. Y se debe a que las semillas GM contienen la denominada “tecnología de exterminio”, lo que significa que han sido genéticamente modificadas para que las cosechas resultantes no produzcan semillas aprovechables. Como consecuencia, los campesinos tienen que comprar nuevas semillas cada año a los mismos prohibitivos precios. Para muchos, eso significa la diferencia entre la vida y la muerte. Tomemos el caso de Suresh Bhalasa, otro campesino que fue incinerado esta semana, dejando viuda y dos niños. Al caer la noche, una vez terminada la ceremonia y mientras los vecinos salían fuera de sus casas a la par que las vacas sagradas regresaban de los campos, su familia no dudaba de que sus problemas se originaron en el momento en que se les animó a comprar Algodón BT, una planta genéticamente modificada creado por Monsanto. “Ahora estamos arruinados”, dijo la viuda del muerto, de 38 años. “Compramos 100 gramos de semillas de Algodón BT. Nuestra cosecha fracasó dos veces. Mi marido se deprimió mucho. Se fue al campo, se tumbó entre el algodón y tragó insecticida”. Los habitantes del pueblo le colocaron en un rickshaw y le llevaron al hospital por caminos de cabras. “Gritaba que había tomado el insecticida y que lo sentía mucho”, dijo, mientras su familia y vecinos acudían a su hogar a expresarle su solidaridad. “Cuando llegaron al hospital ya estaba muerto”. Al preguntarles si el muerto era un “borracho” o sufría otros “problemas sociales”, como alegan los funcionarios partidarios de los GM, el tranquilo y digno grupo de campesinos estalló colérico: “¡No! ¡No!”, exclamó uno de los hermanos del muerto. “Suresh era un buen hombre. Enviaba a sus niños al colegio y pagaba sus impuestos”. “Se vio asfixiado por esas semillas mágicas. Nos venden las semillas diciendo que no necesitarán pesticidas caros pero sí los necesitan. Tenemos que comprar las mismas semillas a la misma compañía cada año. Nos están matando. Por favor, cuéntele al mundo lo que está pasando aquí”. Monsanto ha admitido que la deuda desorbitada había sido un “factor en la tragedia”. Pero, al señalar que la producción se había duplicado en los últimos siete años, un portavoz añadió que había otras razones para la reciente crisis, tales como las “lluvias intempestivas” o la sequía, añadiendo que los suicidas siempre habían formado parte de la vida rural india. Los funcionarios declaran también que las encuestas dicen que la mayoría de los campesinos indios quieren semillas GM, sin duda animados por las agresivas campañas de marketing. Durante el curso de mis averiguaciones en Maharastra, me encontré con tres investigadores “independientes” rastreando los pueblos para informarse sobre los suicidios. Insistieron en que las semillas GM eran sólo un 50% más caras, para terminar admitiendo que la diferencia era de 1.000%. (Un portavoz de Monsanto insistió después en que sus semillas “sólo cuestan el doble” del precio de las semillas “oficiales” que no son GM, pero admitió que la diferencia podía ser inmensa si las tradicionales y más baratas semillas eran vendidas por comerciantes “sin escrúpulos”, que a menudo también venden “falsas” semillas GM, propensas a las plagas). Ante los rumores de inminentes indemnizaciones del gobierno para detener la oleada de muertes, muchos campesinos dijeron que estaban desesperados por conseguir cualquier ayuda. “Queremos superar nuestros problemas”, dijo uno. “Sólo queremos que nos ayuden para que se acabe esta cadena de muertes”. El Príncipe Charles está tan consternado por la grave situación de los suicidios de los campesinos que está montando una entidad de beneficencia, la Fundación Bhumi Vardaan, para ayudar a los afectados y promover los cultivos orgánicos indios en lugar de los GM. Los campesinos de la India están también empezando a contraatacar. Además de tomar como rehenes a los distribuidores de semillas GM y de organizar protestas masivas, el gobierno de uno de los estados está emprendiendo acciones legales contra Monsanto por los costes desorbitados de las semillas GM. Todo eso llega tarde ya para Shankara Mandaukar, quien tenía unas 80.000 rupias (alrededor de 1.000 libras) de deudas cuando se quitó la vida. “Le dije que podríamos sobrevivir”, dijo su viuda, con sus niños junto a ella mientras la oscuridad lo invadía todo. “Le dije que podríamos encontrar una salida. Me contestó que prefería morir”. Pero la deuda no murió con la muerte de su marido: a menos que pueda encontrar una forma para devolverla, no podrá permitirse llevar a sus niños a la escuela. Perderán sus tierras, teniendo que unirse a las hordas que mendigan por miles a los lados de la carretera por todo este inmenso y caótico país. Precisamente lo más cruel de todo es que son los jóvenes los que más sufren por el “Genocidio GM”, la misma generación que se suponía iba a salir de una vida de dureza y miseria gracias a esas “semillas mágicas”. Aquí, en el cinturón suicida de la India, el coste del futuro genéticamente modificado es homicidamente alto. N. de la T.: [*] Alrededor de 15 euros. [**] 1 acre = 4.048,8 metros cuadrados. Enlace con texto original: http://www.globalresearch.ca/index.php?context=va&aid=10829?context=va&aid=10829 Ahora me pregunto si las "Semillas de Vida" que Danone va a repartir entre los Países del Tercer Mundo en colaboración con Cruz Roja y con la solicitada a los ciudadanos ( comiendo Danone infectado al menos supuestamente con transgénicos) , también irán envenenadas con Transgénicos, también habrán sido modificadas Genéticamente. Si esas Semillas fueran ecológicas y donadas unicamente por Cruz Roja, yo no dudaría en dar mi aportación, pero comer Danones Transgénicos para que ese dinero vaya encaminado a donar Semillas no se sabe de que origen....pues como no me fio y me presto a seguir ese juego... Además Danone pertenece al Club Bilderberg, los Amos del Mundo, que según he leido consideran sentimentalismo barato tanto el Medio Ambiente como los Derechos Humanos, y no tienen precisamente buenas intenciones con respecto a los Países del Tercer Mundo. En fín...nada fiables las Multinacionales del Club Bilderberg